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Martes, 22 de julio de 2014
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La papelera

por Juan Palomo

El código

  • 30/01/2009
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Cultura todavía nombra a dedo”, ha declarado dolorido, furioso incluso, Nacho Duato, que tiene los días contados al frente de la Compañía Nacional de Danza. Al margen de otras consideraciones del bailarín, esta afirmación es incontestable. Cultura nombra a dedo. Nos llenamos todos de euforia al comprobar “las buenas prácticas” en el nombramiento del director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, pero ese coche se ha calado. Y pasan cosas como que el director general de Bellas Artes nombre (o permite que nombren) a su mujer comisario de exposiciones estatales, o que el subdirector del MUSAC, Agustín Pérez Rubio, miembro activo en su día del Código de buenas prácticas, pueda ser nombrado a dedo director del centro para sustituir a Rafa Doctor. Mucha tela que cortar (ya cortaremos) en la burocracia artística mientras todos callan.

No sé si es porque estamos en vísperas de Carnaval, pero el mundillo literario se nos va de festivales. Ayer arrancó el Festival Hay en Cartagena de Indias,con Salman Rushdie, Junot Díaz, Martin Amis, Cristina Fernández Cubas y Carlos Monsivais; el lunes, el premio Nobel irlandés Seamus Heaney interviene en el ciclo “Voces europeas” con un recital en el Círculo de Bellas Artes de Madrid; el martes arranca el Gutun Zuria de Bilbao, dedicado este año a las biografías, y que contará con Cees Nooteboom, Jorge Semprún, Eric Hobsbawn, Paul Preston e Ismail Kadaré;. Y, además, Barcelona se teñirá todo el mes de febrero de negro, con Philip Kerr, Andreu Martín, Alicia Giménez Bartlett, Petros Markaris o Willy Uribe. Venderse se venderán menos libros, pero a los autores les tenemos entretenidísimos.

Parece confirmado: la SGAE levantó a Ignacio Escolar de la silla de director de “Público”. Demasiadas portadas e informaciones críticas, me sugieren. Permanezcamos atentos ahora para comprobar si efectivamente se acaban en ese medio las críticas a la SGAE

No quieres sopa, pues toma dos tazas. Así se las gastan en la Delegación de las Artes del Ayuntamiento de Madrid. Se cargan al equipo del Price y nombran al hacedor de 6 Goyas 6, ya saben, el programa de festejos de dos millones de euros por un solo día, el que animó la creación de la Plataforma de Teatro de Madrid. Pere Pinyol se llama el nuevo director, aunque sería más preciso decir que se trata de Espectacles Caroso SL, que es a quien contrata el Ayuntamiento. Y la señora del dueño de la empresa tiene otra que representa a compañías de circo, como las dos últimas que visitaron el Price en el Festival de Otoño.

Seis años después se publica un nuevo Informe sobre la Lectura en España, y no tiene cifras devastadoras. Elena Martín habla en su artículo de “un germen de esperanza”, que justificaría la cada vez mayor implicación de los poderes públicos en la promoción de la lectura. Sin embargo, las bibliotecas escolares son “casi inexistentes”, los alumnos deEspaña ocupan el puesto 14 en comprensión lectora en Europa y el 70% de los españoles sólo lee un libro al año. Y es que un gérmen es sólo eso: un germen.

Hoy mismo se estrena Valkiria, película concebida a mayor gloria de Tom Cruise. La película se suma a una avalancha de estrenos sobre la Alemania nazi asombrosa, pues faltan por venir: El lector, de Stephen Daldry, nominada al Oscar; la francesa Espías en la sombra o Inglorious Bastard de Tarantino. Y La ola y Resistencia, en cartel.


La fiesta no es para feos

  • 29/01/2009
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Dicen que Francisco Casavella solía decir que “La fiesta no es para trepas, ni para feos”.

Por eso, los amigos, lectores y cómplices del escritor recientemente fallecido, el Hombre Tachán, no podían encontrar un lema mejor para reunirse mañana viernes y celebrar su memoria como más le gustaba: en una sala barcelonesa, a partir de medianoche, por supuesto, y entre copas y nostalgia, charlas y rumba, conga y humor.

Me cuentan que tocarán en directo Pedro Burruezo Adjazzentes y después pincharán los DJs Xavier Cugat, Barracuda, El molestoso, Ragna y Miqui Otero y que, como regalo, se presentará un inédito montaje sobre Casavella, con imágenes inéditas de la mítica fiesta de presentación de El triunfo (1990), el libro que le dió a conocer, tras su debut con La Chica Ye-Yé, premio Tigre Juan.

Sin embargo, logró el reconocimiento del público (y un buen puñado de críticas furiosas) con la trilogía de El día del Watusi aparecida entre 2002 y 2003, y compuesta por Los juegos feroces, Viento y joyas y El idioma imposible. También se dedicó a la escritura de guiones cinematográficos, entre ellos la propia adaptación de El triunfo, Volverás de Antonio Chavarrías o Antártida de Manuel Huerga.

Yo no me lo pierdo, aunque sólo sea porque, como él mismo repetía, “Todo es terrible, pero nada es serio”.


¿Escribir es un tic?

  • 27/01/2009
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¿Sabían ustedes que Ken Follet comenzó a escribir porque se le estropeó el coche y no tenía dinero para repararlo?
¿Y que a Luis Sepúlveda, cada vez que tenía que mendigar una visa, un oficial de aduanas de Quito le preguntaba por su oficio y cuando el narrador chileno le contestaba “escritor”, siempre repetía: “Le he preguntado la profesión”?.
¿O que para Javier Cercas la literaura fue una manera de defenderse de la soledad, cuando su padre decidió abandonar su Extremadura natal para instalarse con su familia en Gerona, y el futuro autor de Soldados de Salamina se sintió “agredido por la realidad. [...] no era mi sitio, no hablaban mi lengua, no estaban mis abuelos ni mis tíos. [...] tenía que defenderme de alguna manera, y quizás por eso empecé a escribir”.?
¿O que al bueno de Hemingway bastaba con que alguien le dijera, mientras estaba escribiendo en un café, algo así como ’Qué, escribiendo’ para que le abandonara la inspiración y tuviese que cerrar el cuaderno de inmediato?
Son algunos de los secretos de gabinete, la letra pequeña de la literatura, que se derrama en Escribir es un tic (Ariel), de Francesco Piccolo, en el que, además, la mayoría de los autores pressentes confirman, como Ian McEwan, que sigue siendo cierta la frase de Flaubert de que es necesario “vivir como un burgués y escribir como un loco”, porque, explica el inglés, “si te crees el mito romántico del poeta que se acuesta de madrugada, borracho y con cinco o seis mujeres a la vez, puedes hacer lo que sea menos escribir”. O sea


El paraíso de Matute se zampa el premio Lara

  • 24/01/2009
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Como saben, acaban de darse a conocer los finalistas de VII premio de novela José Manuel Lara, organizado por Planeta con la complicidad de Algaida, Anagrama, Destino, Espasa, Lengua de Trapo, Mondadori, Planeta, Plaza & Janés,Pre-Textos, Seix Barral, Siruela y Tusquets, para elegir a la mejor novela del 2008.
Y, qué quieren que les diga, pocas veces el premio, dotado con 150.000 euros, parece estar más cantado, porque aunque el jurado se reúne el 17 de marzo, ni La familia de mi padre, de Lolita Bosch (Mondadori); ni Sal, de Manuel García Rubio (Lengua de Trapo); ni El comienzo de la primavera, de Patricio Pron (Mondadori) o El país del miedo, de Isaac Rosa (Seix Barral) tienen nada que hacer contra Paraíso inhabitado, de Ana María Matute (Destino).
O sea, que aunque haya quien, como Fernando Valls, eche de menos obras como las de David Trueba (Saber perder, Anagrama), Juan Antonio Garriga Vela (Pacífico, Anagrama), Ricardo Menéndez Salmón (Derrumbe, Seix Barral) y Eduardo Lago (Ladrón de imágenes, Destino), “por no salir de las editoriales organizadoras del premio”, no creo que ni esas ni las otras candidatas puedan nada contra la leyenda Mature.


La tarta andaluza

  • 23/01/2009
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Desde hace un par de semanas, Jorge Herralde celebra el cuarenta cumpleaños de Anagrama de la mano de otra editorial, RBA, responsable del lanzamiento en quioscos de una Biblioteca Anagrama con los 100 mejores títulos de su historia, que arranca con El palacio de la Luna, de Paul Auster, Los girasoles ciegos de Alberto Méndez y Seda, de Baricco. Y me da que esta amistad puede dar mucho juego, porque así RBA sacia su hambre de prestigio y Anagrama accede a un público que suele serle esquivo. ¿Me acusarán de magín calenturiento si imagino un acercamiento empresarial de hondo calado para un futuro próximo? ¿Se hará, en fin, RBA con Anagrama cuando a Jorge Herralde le apetezca?

Es muy ilustrativo navegar por el Boletin Oficial de la Junta de Andalucía para comprobar sus caprichos presupuestarios. Veamos, por ejemplo, el apartado de las subveciones a las revistas literarias. Entre cinco se reparten la tarta. La que más recibe, 36.718,53 euros, es la revista “Sybila”, que edita tres números al año y cuyo propietario es Juan Carlos Marset, actual director general del INAEM y antes consejero de Cultura de la Junta de Andalucía (cuando entonces también recibía por su revista); para “Litoral” (dos números al año) 31.053,86 euros (una cuarta parte de lo solicitado). Para “Renacimiento” (dos números al año), 15. 271,24 euros (la mitad de lo solicitado; “Alfora Nova”,(dos números al año) 25. 302,98 euros, el 35 por ciento de lo solicitado, y para Diada Editores, 13. 771 euros, la mitad de lo solicitado. Muchas y buenas revistas andaluzas independientes se han quedado in albis.

Ahora que por la cacareada crisis las editoriales parecen meditar más qué van a publicar y qué rechazan sin contemplaciones, nada como zambullirse en El arte de rechazar una novela, de Camillien Roy (Bruguera), en el que el escritor canadiense (raramente un español dedica su tiempo a zaherirse)clasifica, con más humor que rencor, todas las negativas que supuestamente ha recibido por parte de decenas de editores. Mi favorito es “Furioso”: “La respuesta es ¡NO! ¿NO! y ¡NO! Ya basta, es inútil que insista”, aunque tampoco “El maternal”sea despreciable: “¡Ay, mi niño. Acabo de terminar de leer el manuscrito que me enviaste. ¿Cómo decírtelo sin lastimarte?”

Parece que Ainhoa Arteta (tan de moda por razones profesionales y sentimentales) ha vuelto a levantar ampollas en Jerez por la segunda cancelación (tras la espantada de 2007) de sus compromisos con el Villamarta. Vamos, que en vez de regalarles su Elixir de amor, ha dejado a los melómanos gaditanos anegados de “lágrimas celestiales” como las que acaba de versionar.

No podía ser en otro sello: Libros del Innombrable, la misma editorial que ha recuperado El Pánico/Manifiesto para el tercer milenio de Fernando Arrabal, celebra su primera década reuniendo en Defensa Kundera Arrabal el poema que el dramaturgo lanzó en defensa del autor de La insoportable levedad del ser después de que fuese acusado de espía. Junto a él, numerosos textos de ambos autores y el poema arrabalesco “Clítoris”, y su traducción kunderiana al checo, con impagables versos como “Okno more pro boure a vlny”.

Hasta dónde llegan los poderosísimos tentáculos de la SGAE? ¿Habrá tenido algo que ver en la reciente y fulminante destitución de un joven director de periódico por poner en solfa sus discutibles métodos?


Sin amarguras

  • 16/01/2009
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Esta temporada Seix Barral lanza Lo que perdimos, de Catherine O'Flynn, uno de esos libros que nos reconcilian con la letra pequeña de la literatura, repleta de obras rechazadas que luego fueron éxitos mundiales (J. K. Rowling, Golding, John Kennedy Toole). El último lo protagoniza O'Flynn (1970), una ex funcionaria de correos irlandesa que ha vivido mucho tiempo en Barcelona, y que envió su primera novela, Lo que perdimos, a decenas de agentes y editores. En balde. A nadie parecía interesar esta historia de fantasmas en la que un empleado de seguridad de un centro comercial de Birmingham descubre en unas cámaras de circuito cerrado a una niña que había desaparecido hacía veinte años. Unos veinte agentes literarios de su país rechazaron el libro de esta mujer que, mientras, se ganaba la vida como dependienta y taquillera, hasta que una pequeña editorial, Tindal Street Press, apostó por un libro que ha sido el éxito de la temporada pasada en Gran Bretaña: además, ha conquistado el premio Costa a la mejor primera novela del año (el antiguo Whitbread), el Galaxy British Book Award, el Jelf Group Award, y ha sido finalista del Booker, del Guardian First Book, del Commonwealth Writers prize...

Malas noticias para tantos nacionalistas de memoria flexible y escrúpulos perdidos: Los peces de la amargura (Tusquets), el espléndido libro de cuentos de Fernando Aramburu sobre la violencia etarra, el mismo en el que desnudaba con implacable pluma las miserias de una parte de la sociedad vasca (ya saben, la que mira hacia otro lado mientras sigue jugando a las cartas), está a punto de dar el salto a la pantalla grande, de la mano de Manuel Cristóbal y su productora Perro Verde Films, la misma que lanzó estas Navidades, con la complicidad de Antonio Banderas, El lince perdido, nominada al Goya a la mejor película de animación.

Acaba Fernando Chinarro de publicar sus memorias, con el título tan modesto de Recuerdos desordenados de un farsante de reparto. Hace bien en atraparlos en un libro porque Chinarrro, además de ser el famoso guardia urbano de los payasos de la tele que se llevaba todos los porrazos, ha sido testigo inteligente del teatro español de los últimos 50 años. Muchos otros actores también se han dado a la escritura, y no precisamente autobiográfica. Ramón Fontseré, pata clave de Els Joglars, también se estrenará con una obra de ficción.

Que España no trata bien a sus artistas es una verdad como un piano. De Los ángeles llegan con frecuencia noticias que ponen en solfa nuestra capacidad para reconocer los méritos propios. Eduardo Chapero Jackson ha sido preseleccionado para los Oscar con su corto Alumbramiento y figura como favorito en varias quinielas. Chapero, que ya ganó el premio al mejor corto del cine europeo, no fue ni nominado a los Goya por este trabajo. Y Penélope Cruz sigue acumulando galardones allanando el camino al Oscar por Vicky Cristina Barcelona.

Con Sogepaq viviendo horas bajas, y Andrés Vicente Gómez pasando apuros, una productora emerge como lo más parecido a una major americana: Vértice 360. El grupo, creado en octubre de 2006, acaba de ampliar capital en casi nueve millones de euros. La compañía, propiedad del grupo de telecomunicaciones Avanzit, de todos modos atraviesa serios problemas. Sería bueno que en España prosperara y se asentara alguna productora de tamaño industrial.


¡Pobre Nadal!

  • 13/01/2009
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Me cuentan que el fallo del último premio Nadal, concedido a Maruja Torres, fue menos sencillo de lo que la editorial pensaba, y que al final tuvo que ser el propio editor, Emili Rosales, quien decidiera la partida, porque el jurado estaba dividido por la mitad, 2 a 2, y nadie daba su brazo a torcer. Me aseguran también que el nivel era flojo tirando a malo y a peor.

Para empezar, y a pesar del seudónimo, ninguno de los jurados era ajeno a la identidad de la autora de Esperadme en el cielo, porque Torres no disfrazó su identidad en un relato en el que habla de Beirut y de íntimos amigos como Terenci Moix o Vázquez Montalbán.

Y sí, me dicen que es un libro divertido, que no está mal y que tiene cierta gracia...

Pero ¿es eso suficiente?

Me temo que no. Y lo mismo malpiensan los editores, que sospechan ya la respuesta de la crítica antes incluso de que el libro vea la luz, aunque confían en que el público sucumba a la campaña mediática que desde ya mismo le están haciendo en su periódico.


Bryce, el plagiario

  • 09/01/2009
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Me cuentan que el organismo estatal de protección de la propiedad intelectual de Perú (Indecopi) ha condenado a Bryce Echenique a pagar más de 57.000 dólares (unos 45.000 euros, es decir, más de 7 millones de las antiguas pesetas) por haber plagiado 15 artículos de otros tantos autores.

Y yo, a pesar de las evidencias y las sentencias, y sin dejar de lamentar que el peruano se vea tal vez obligado a cumplir contratos leoninos sin más recursos que un copieteo inmoral, propio de malos estudiantes, confieso mi vieja admiración por el autor de Un mundo para Julius o La vida exagerada de Martín Romaña.

Sólo malpienso que quizá es coherente consigo mismo, porque siempre ha dicho que el plagio es una suerte de homenaje, y jamás ha negado que miente “por diversión, entretengo con mis mentiras, con mi visión exagerada de la realidad”.

Peor parado queda, me parece, el perito del Indecopi, el célebre Julio Ortega, íntimo del novelista, que negó los plagios por los que ahora ha sido condenado Bryce, sin que valga para nada que el escritor responsabilice a su secretaria o a un supuesto complot fujimorista.


Otro final

  • 08/01/2009
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El año arranca, literariamente al menos, muy negro, y no sólo por la crisis, ya que a El sueño del celta, la esperada novela de Vargas Llosa sobre los desmanes de la colonización del Congo, se une Siete casas en Francia, la próxima de Bernardo Atxaga, ambientada también en el Congo de principios del siglo XX, cuando ese trozo de áfrica era propiedad del rey de los belgas.

No se pierdan tampoco Otro final (451 Editores), un volumen coordinado por Manuel Hidalgo y Amparo Serrano, en el que álvaro del Amo,Mendicutti, Molina Foix, Ovejero, Sorela, Trapiello, Lourdes Ventura, Luis Antonio de Villena o Pedro Zarraluki nos descubren qué hubiera pasado si, por ejemplo, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman hubiesen tomado juntos el vuelo hacia París desde Casablanca, si Peter Pan hubiese crecido, o si Mister Marshall no hubiese pasado de largo ante el pueblecito andaluz de Berlanga.

Si fuera director de un teatro público me preocuparía muy mucho de figurar en el ranking de los mejor pagados, ya que el prestigio es ahí donde se juega. Algunos critican lo que Mario Gas se embolsa al año por dirigir el Español, (99.885,36 euros, más gastos, viajes, alquiler de la casa en Madrid y un extra por cada dirección que hace). ¡Pero qué fuera de la realidad están estos críticos que no saben del verdadero valor del arte! (Moratinos, dixit). Porque eso más o menos es lo que va a cobrar Albert Boadella por ocuparse de los Teatros del Canal, y no creo que anden lejos Gerardo Vera o José Luis Gómez, responsables del Centro Dramático Nacional y La Abadía. Aunque no dejen de ser una birria de sueldos comparados con los 280.000 euros anuales que pagaremos a Mortier por dirigir el Teatro Real y colocarlo en el circuito internacional.

Ni el escándalo de Madoff ni la crisis galopante parecen haber quebrado el ánimo de José Luis Sampedro (1917), que lanza la próxima semana Economía humanista (Debate), recopilación de textos seleccionados por Olga Lucas y Carlos Berzosa, menos pegados a la actualidad de lo que muchos quisieran, pues son artículos “que responden a una trayectoria docente inspirada en el espíritu social de los maestros que me formaron”, aunque no falten reflexiones sobre ecología.

El año pasado hubo un insólito quórum entre crítica y académicos en los Goya. Contra pronóstico, La soledad de Jaime Rosales fue la gran vencedora. Pero éste la cosa pinta más turbia y no deja de ser pintoresco que la película más nominada, Los girasoles ciegos, con quince, sea un éxito de público pero no haya apasionado a los expertos. ¿Continuarán los Goya por la senda de la calidad, pese a quien pese?

Y siguiendo con el cine español, 2008 terminó con un porcentaje de taquilla que rondará el 15%, mejor que el año pasado pero en gran parte gracias a Woody Allen o Soderbergh. El próximo se presenta suculento con lo nuevo de Almodóvar (Los abrazos rotos), Alejandro Amenábar (Agora), Fernando León (aun sin titulo), Isabel Coixet (Map of the Sounds of Tokio), Paco Plaza y Jaume Balagueró (Rec 2), álex de la Iglesia (La marca amarilla) o Sánchez Arévalo (Gordos). También hay que estar atentos a lo nuevo de autores minoritarios pero tan interesantes como Mercedes álvarez (Tierras bajo un sol invernal favorable), Felipe Vega (Eloxio da distancia), Cesc Gay (VOS) o Isaki Lacuesta (Los condenados). Tras un 2008 tirando a terrible, 2009 puede ser el mejor año del cine español de la década.

Tengo a la comunidad científica que echa humo en mails y blogs. Algunos acaban de descubrir escandalizados la obra del artista canadiense Adam Brandejs. Sus Genpets (una especie de humanoides creados en serie supuestamente mediante ingeniería genética y presentados en envases de plástico desde los que se les alimenta) circulan por internet como juguetes y, claro, muchos se han llevado las probetas a la cabeza. Y es que la idea de Brandejs –de 2005– era reflexionar sobre el uso de patentes de plantas y animales modificados genéticamente. Alguno se pregunta ya, con razón, si sueñan los androides con ovejas eléctricas. Feliz 2009.


Esperadme en el cielo

  • 07/01/2009
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Ocho años después de haber conquistado el Planeta con Mientras vivimos, Maruja Torres, columnista de El país, ganó anoche el premio Nadal, antaño el más prestigioso de los premios narrativos españoles.

Nada sorprendente si recordamos que el Planeta de este año lo conquistó Fernando Savater, también colaborador de ese periódico; que Juan José Millás fue premio Planeta en 2007, y que a su vez Millás ya había obtenido los principales premios del grupo (del Nadal al Primavera). ¿Sigo? El Nadal de 2007, el añorado Francisco Casavella, también colaboraba en El País... Como el de 2006, Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes en Nueva York y, simultáneamente, colaborador cultural de ese periódico.

Escriben también habitualmente en Prensa, aunque en distintos diarios, Alvaro Pombo (Planeta, 2006); Pedro Zarraluki (Nadal, 2005), Antonio Soler (Nadal, 2004)...
O sea, que parece que los columnistas de Prensa se han convertido en la principal cantera de los premios Planetarios. Con todo el derecho, bastaría más, que para eso lo paga el señorito Lara, a quien no parece preocuparle demasiado la incontinencia verbal de sus jurados: el mismo día del fallo, Fernando Valls desvelaba desde Berlín (http://nalocos.blogspot.com) quién iba a ser la ganadora, antes de la cena y todo el baile...

Lo peor, en cualquier caso, es la nostalgia de aquellos tiempos en los que el Nadal se permitía descubrir a escritores entonces desconocidos como Carmen Laforet (Nada, 1944) o Miguel Delibes (La sombra del ciprés es alargada, 1947).

¿O es que no están todos los demás premios del grupo, del Planeta al Primavera o el Fernando Lara, para perseguir la pura venta?



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