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La papelera

por Juan Palomo

Piedra de sol

  • 28/03/2008
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Para una vez que me escapo de esta Papelera y me presento en uno de los mil actos que cada día se celebran en Madrid... ¡Qué horror!


El caso es que la otra tarde me planté en la Casa de América para asistir al homenaje a Octavio Paz a los 10 años de su muerte. Que uno de sus libros más leídos sea El laberinto de la soledad, no justifica tanta ausencia: no había casi nadie. Pero lo peor, lo que me lleva a disparar estar palabras en mi blog, es el contenido del encuentro.



¿De veras creerán que en España no hay conocedores más profundos ni mejores amigos del Nobel mexicano que el inevitable sin embargo amigo Luis García Montero? Lo de Juan Malpartida tenía más pase, pero, ¿y Antonio José Ponte, que ni lo conoció, ni apenas lo había leído?
¿Dónde estaban Antonio Colinas, José-Miguel Ullán, Jaime Siles, Villena, Brines, y tantos otros amigos de verdad y excelentes poetas?



¿De verdad le pareció sorprendente a García Montero que a Paz, tras haberle recibido en su propia casa mexicana, y mantener una conversación de horas, le molestase saber que a continuación se iba a Cuba? ¡Si tras el caso Padilla, cuando Paz denunció el totalitarismo del régimen, le prohibieron en la Isla, si durante años fue perseguido por la intelectualidad de izquierdas por sus denuncias del castrismo, si le hicieron la vida imposible!



Nada comparado con lo de Ponte, que ni siquiera llegó a conocerle, y supo de sus versos porque los recitaba en los años 80 un periodista extranjero una noche de borrachera, para seducir a una chica. Lo mejor es que, después de eso, decidieron robar los libros que había de Paz en la Casa de las Américas de La Habana.


En fín, que aunque el poeta y ensayista mexicano les dio “herramientas teóricas para enfrentarnos al aparato del Estado”, Ponte denunció que “nos cansó su insistencia en ciertos textos en los que introducía, sin venir a cuento, sus críticas a Cuba y al comunismo”.



Lamentable. ¿Se imaginan lo que hubieran dicho si no se hubiera tratado de un homenaje?


Arriba el telón

  • 27/03/2008
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Córdoba, cercana y mora, se prepara un año más para una nueva y gozosa caravana de poetas. Ya saben, el próximo martes arranca la V Cosmopoética, con 130 actividades programadas, y 150 artistas de veinte países. Me cuentan que este año va a ser de traca, con dos premios Nobel tan distintos y poco distantes como Seamus Heaney y Dario Fo. Les confieso, sin embargo, y con permiso de la estadounidense Jorie Graham, de Antonio Gala, Villena, Chantall Maillard, Belén Gopegui, Aute y de Antonio Luque (Sr. Chinarro), que mi actividad preferida es “Poesía para la libertad”: al parecer desde el mes de enero los presos de la Cárcel Provincial de Córdoba se reúnen dos veces por semana con una joven poeta cordobesa, Alejandra Vanessa, y hablan de poesía y poetas, leen sus propios versos, y en la última sesión se mezclarán con los invitados y participarán en un recital común. Lo mejor es que los organizadores no admiten broma alguna sobre Papillón, Alcatraz, ni otras fugas famosas, pero habrá que seguirles la pista... poética, por supuesto.



Ya les había hablado de El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza (Seix Barral), una de las novedades de esta primavera. Me cuentan que pretende ser parodia de la novela histórica tan de moda, y de la hagiografía, y transcurre en el siglo I de nuestra era, cuando Pomponio viaja hasta Nazaret y es contratado por el hijo de un carpintero cuyo padre está acusado del asesinato de un rico ciudadano. Lo que no les había mencionado es que el regreso del novelista catalán tiene algo de vergonzante: me comentan que no quiere dar entrevistas personales y que sólo ha accedido a asistir a una rueda de prensa, escaldado quizá por lo peliagudo del tema (y eso que el protagonista no es Mahoma niño), o por los palos que recibió su Mauricio o Las elecciones primarias en muy diversos tribunales.



En Estados Unidos andan algo inquietos porque sus dos apuestas cinematográficas más fuertes de la temporada, 10.000, del fallido Roland Emmerich, y Horton, están encontrando una competencia feroz en Europa. Mientras en Alemania Die Welle se muestra intratable como líder de la taquilla, en Italia el éxito de la comedia Grande, Grosso e Verdone se acerca al fenómeno sociológico. Los franceses, siempre tan suyos, han preferido ver otra comedia, Bienvenue chez les Ch’tis. Todas comerciales aunque en clave local. Por España los ejecutivos de las majors no tienen por qué preocuparse. Ambos filmes están arrasando.



Permítanme una recomendación: ahora que las intoxicaciones en internet se han puesto de moda (¿verdad, Obdulio?), no pierdan de vista el Manual de urbanidad y buenas maneras en la red de José Antonio Millán (Melusina) en el que explica desde cómo deben ser los encabezamientos de los emails a la mejor manera de enviar un documento o cómo es la vida en un blog. No tiene desperdicio, sobre todo cuando nos descubre que en caso de ruptura amorosa, aquello de “devuélveme el rosario de mi madre, y quédate con todo lo demás” está definitivamente demodé: ahora lo que se estila es “devolver físicamente los correos electrónicos recibidos”. O sea, como un spam más.



Dentro de unas semanas la editorial Ariel lanza Shakespeare & Company, las memorias de Sylvia Beach, inéditas en España según la editorial, aunque la Universidad de León las publicara, en edición bilingöe, allá por el año 2000. En cualquier caso, la historia de la editora y librera instalada en el París desde principios del siglo XX guarda más de una sorpresa, como, por ejemplo, las anécdotas sobre la primera edición del Ulises de Joyce, que ella publicó, o la entrada de Hemingway con las tropas aliadas en el París ocupado por los nazis, y cómo visitó la calle Odeón, donde estaba la librería de Beach, para después “liberar”, en palabras del propio escritor, “el bar de Ritz.”



Tras pasar un año en el circuito Off-Broadway de Nueva York, In The Heights, un musical sobre latinos creado por latinos se acaba de estrenar en Broadway y amenaza con hacer historia, ya que, según la revista “Time”, “Es contemporánea, sincera y llena de esperanza”. El “New York Times” no se queda atrás: “Una sensación de emoción que casi nunca emana de una platea de Broadway”. Ni el “USA Today”: “Evidencia de un espíritu más progresista y culturalmente ecléctico en el teatro musical”. ¿Llegaremos a verlo aquí?


Un pisito de luto

  • 25/03/2008
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Decía Rafael Azcona que “en Logroño la hombría se demostraba atravesando a nado el Ebro. Todos los años había dos ahogados. Yo jamás lo intenté”. Lo que sí intentó, y logró, fue crear un puñado de grandes historias, algunas de las mejores del cine español, desde El pisito (1959) hasta la aún inédita Los girasoles ciegos, pasando por Plácido, El Verdugo, Ana y los lobos, La prima Angélica, Belle Epoque, Ay Carmela o La niña de tus ojos... Su colaboración con Berlanga fue legendaria, y por eso, y con leyendas, con anécdotas, quiero recordarle hoy en esta papelera de luto.



Por ejemplo, ¿sabían que cuando llegó a Madrid desde su Logroño natal, el veinteañero “poeta de versos tristes” se buscaba la vida en el Café Varela, donde le daban una botella de agua a cambio de recitar poemas encima de una tarima con un altavoz? “En aquel café –recordaba en Mi vidorra de escritor (autobiografia pequeñita)–,consumí más agua que una central eléctrica, prácticamente en seis meses no consumí otra cosa”.



Años más tarde, cuando era colaborador habitual de La Codorniz, el diario Pueblo publicó (por error) que había ganado un premio. Pues bien, al parecer se encontró en un café con un paisano que, al verlo, pidió gambas a la plancha, para dos. Eso sí, cuando Azcona aclaró que todo era un error del periódico, el otro devolvió las gambas a toda prisa.



O este diálogo:



–Pero, ¿le gusta el cine?
-No. Lo que me gusta es leer. Es más cómodo.
-Lo suyo es la vagancia...
-Sí. Si me tocara la lotería, no escribiría ni una línea. Para mí, escribir es penoso, me cuesta mucho.
-¿Qué hace cuando no escribe?
-No escribir es lo que más hago. Yo me entretengo con cualquier cosa.


Confesión

  • 20/03/2008
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La historia se repite, amigos míos: si creían que el expolio de la Biblioteca Nacional era algo nuevo en nuestro país (que ya explicó Pablo Jauralde en estas páginas que no), no tienen más que buscar al comprador del lote 561 (una institución pública al parecer) que la sala El remate subastó el pasado 13 de marzo: un conjunto de documentos relativos al robo de ¡cincuenta y ocho libros nada menos! de la biblioteca del Palacio Real, comprados por un bibliófilo amigo de lo ajeno llamado Pedro Vindel a comienzos del siglo XX. Los legajos no tienen desperdicio, especialmente las declaraciones del ladrón, o las de personajes célebres de la época, como Mr. Huntington de la Hispanic Society que devolvió siete libros y no quiso cobrar lo que por ellos había pagado a Vindel. Por cierto, me cuentan que la mayoría de los mapas robados hace unos meses de la BN están ya de vuelta o en camino, pero que unos cuatro o cinco de menor importancia y valor es posible que se hayan perdido para siempre.



Al mal tiempo, mejores ediciones, sin perder de vista que lo poco gusta y lo mucho cansa. ése parece ser el propósito de El arco de Ulises, la nueva colección de bolsillo de Paidós, que arranca con Carta a D. Historia de un amor, de André Gorz, Elogio de Sócrates, de Pierre Hador, y La feliz desesperanza, de André Compte-Sponville. La misma línea iniciada por Acantilado, con Confesión de Tolstoi, Akal (Los elixires del diablo de Hoffman), Tusquets (Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Murakami) y tantas otras editoriales que apuestan por los formatos pequeños para la gran literatura. ¡Ah, si todos sus hermanos mayores eligieran con el mismo cuidado y buen gusto los títulos con que inundan nuestras librerías!



Desde la otra orilla me llegan buenas y malas noticias de Benedetti. Buenas, porque como ya no está hospitalizado hace diez días recibió en su casa de Montevideo el premio Alba otorgado por las autoridades (libérrimas ellas) de Cuba y Venezuela, que consiste ni más ni menos que en un cubo de plata, una copia del veredicto del jurado, un diploma y 75.000 dólares. Malas, porque las palabras de agradecimiento del poeta nos llegan apenas a través de su secretario personal, y no del propio Mario, lo que hace temer por su salud.



¿Se imaginan al Prado de Zugaza subastando Las meninas de Velázquez, o El jardín de las Delicias del Bosco a precio de saldo? Pues algo así pretenden hacer los responsables de la Real Academia Sueca de Bellas Artes con La conspiración de Claudius Civilis de Rembrandt, obra maestra de su colección, para recaudar dinero. Claro que la oferta tiene truco, porque se vende por 49 millones de dólares, un sesenta por ciento menos de su valor estimado, que son 120 millones, con la condición de que el comprador done la obra maestra al Museo Nacional de Estocolmo, donde es una de sus principales atracciones desde hace más de un siglo. Ya lo saben, si quieren pasar a la historia de la cultura sueca...



La animación sigue dando buenas noticias. Mientras el Donkey Xote con voz de Imanol Arias se ha vendido ya a casi 30 países, la productora vasca Baleuko ha llegado a un acuerdo de distribución en Estados Unidos de su nueva producción, Black to the Moon, en términos muy ventajosos con FarCore Studios. Mientras, se espera para la primavera de 2009 Planet 51, una producción española de más de 40 millones de euros que cuenta con el aval de New Line, una de las compañías estadounidenses con más peso en la industria.



Mi garganta profunda en Alfaguara me asegura que los últimos despidos de las editoras de Infantil e Internacional podrían intentar disfrazar el presunto fracaso de la Colección Hispánicas, la joya de la corona editorial, convertida en un agujero negro de dinero del que sólo se salvan Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Y que, por ejemplo, la vilipendiada Valerie Miles duplicó el presupuesto de su departamento en términos de ventas y de valor, o que no debía de ser tan incompetente cuando van a explotar la programación que dejó cerrada para la próxima temporada.



Es justo decirlo. Conté aquí que Julio Fernández, presidente de Filmax, tenía encima una querella penal y, para que conste en acta, les diré que ha sido declarado inocente.


Centenario y más

  • 13/03/2008
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Tenía ocho años cuando comenzó la primera guerra mundial; a los 11 supo del estallido de la revolución rusa; a los 25, de la segunda república española, y si hubiese intentado combatir en la II guerra mundial le hubiesen destinado a la retaguardia, por viejo. Vio caer los viejos imperios coloniales, y conoció a Lorca, y... La cosa es que el escritor Francisco Ayala, testigo y protagonista de un siglo que ha conocido el cine, la bomba atómica o el viaje a la luna, cumple este domingo nada menos que 102 lúcidos (y lucidos) años. Y aunque casi no hay tarta en la que quepan tantas velas, vaya desde aquí ésta de papel.



Se ve que ya no hay Feria del Libro internacional inocente o sin polémicas. Si el año pasado les dimos a los alemanes la feria de Francfort por aquello de celebrar la cultura catalana sólo con los autores que escriben en catalán (olvidando a los Marsé, Mendoza o Ruiz Zafón), hoy mismo comienza el Salón del Libro de París. Y pintan bastos, porque en esta ocasión está dedicado a la literatura de Israel, y no hay país árabe que se precie, del Libano a Irán, pasando por Egipto o Yemen que no haya anunciado ni exigido el boicot inmediato, a pesar de que las estrellas del Salón van a ser precisamente autores conocidos por su postura a favor del diálogo con los palestinos como Amos Oz o David Grossman.



Y sigo de aniversarios. Hace medio siglo, en marzo de 1958, entraba en máquinas La región más transparente, de Carlos Fuentes, para muchos especialistas la mejor de sus novelas. (Hay quien llega más lejos y asegura que es la única realmente de mérito, pero no lo comparto). Total, que en México ya empiezan a celebrarlo, aunque en realidad el libro salió en abril, y no me cabe duda de que también por estos pagos se rendirá homenaje al diplomático escritor (y también actor y conversador excelente) que mejor escribe de los humillados y ofendidos sin mancharse jamás.



Nunca dejan de asombrarme los artistas ingleses, tan provocativos y rotundos ellos, siempre dando la nota. La última sorpresa me la da Tracy Emin pero esta vez, lejos de llamar la atención con sus controvertidas obras (recuerden su desordenada cama de los premios Turner), lo hace por una buena causa: ha pagado 4 millones de libras por hacerse con un histórico barrio al este de Londres con gran tradición plástica. La artista quiere convertirlo en un gran taller para los artistas. ¡No le van nada mal las finanzas a la niña mala del arte británico!



Podría parecer que estamos en noviembre, pero no. O se han adelantado mucho o vienen con retraso tres tenorios a la cartelera madrileña, a cual más interesante. El del Teatro Albéniz de Madrid de L’m Imprebís, el del Español de Hermann Bonnin y el de La Abadía de Dan Jemmet. Un trío en el que puede verse sobre el escenario desde el texto fundacional de Tirso de Molina hasta el de Palau i Fabre, pasando, cómo no, por el de José Zorrilla. Para quien se pregunte qué tendrá este mito que vea los tres y encontrará la respuesta.



Lo de los datos de cine del Ministerio de Cultura es para echarse a llorar. Desde luego, Fernando Lara, director del Instituto de Cinematografía se ha cubierto de gloria. Primero fue que El orfanato no era la película más taquillera del año y tuvo que llegar Nielsen Edi para enmedarle la plana. Después, esos 15 millones, se dice pronto, de espectadores fantasmas que de repente aparecieron en el cómputo final y que dejaron sin valor muchos, muchísimos, artículos escritos respecto a la Ley del Cine. Y dentro de nada, verán, llega la tercera.



Por fin he logrado entrar en CaixaForum Madrid! Después de dos fines de semana de reiterados intentos de ver las salas medianamente vacías lo he conseguido. Y es que entre el jardín vertical (maravilloso), las fuentes, los conciertos para familias y la rehabilitación (estupenda) de Herzog & De Meuron, a nadie extraña. Claro que luego no es preciso poner demasiado interés en lo que allí se expone: pese a algunas estupendas piezas, que las hay, resulta insulsa la vista por las salas. Qué lejos ha quedado el espíritu de la Colección Testimoni, qué poca atención la prestada al contenido... Ahorrar en arte parece ser la nueva consigna de la entidad. ¡Y que viva el espectáculo!, que luego vienen las cifras de los visitantes y el balance no cuadra. Porque también los museos y centros de arte, sí, programan al ritmo de las dichosas audiencias. l



La animación sigue dando buenas noticias. Mientras Donkey Xote se ha vendido ya a casi 30 países, la productora vasca Baleuko ha llegado a un acuerdo de distribución en Estados Unidos de su nueva producción, Black to the Moon, en términos muy ventajosos con FarCore Studios. Mientras se espera para la primavera de 2009 Planet 51, una producción española de más de 40 millones de euros que cuenta con el aval de New Line, una de las compañías estadounidenses con más peso en la industria. Y para terminar con la animación, me cuentan mis espías que el estreno de mañana, Horton, podría marcar un hito.



Mi garganta profunda en Alfaguara me asegura que los últimos despidos de las editoras de Infantil e Internacional podrían intentar disfrazar el presunto fracaso de la Colección Hispánicas, la joya de la corona editorial, convertida en un agujero negro de dinero del que sólo se salvan Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Y que, por ejemplo, la vilipendiada Valerie Miles logró duplicar el presupuesto de su departamento tanto en términos de ventas como en términos de valor. Más aún, que no debía de ser tan incompetente como la pintan cuando van a explotar la programación que dejó cerrada para la próxima temporada.


Nuevos bestiarios

  • 06/03/2008
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Como tal vez ya sepan, estamos en campaña. ¡Y cómo la hubiera gozado Valle-Inclán! ¡Qué esperpentos! Por ahora la palma se la llevaba una esquela publicada en El país el lunes 25, que contaba cómo lo que más lamentó el difunto al morirse era no haber podido votar a Zapatero, pero lo supera un manifiesto de apoyo a ZP en el que, de los 56 firmantes, apenas 15 son españoles (aunque entre ellos figuren Tomás Segovia o una estudiante sevillana de periodismo), y el resto, más de cuarenta, mexicanos, venezolanos, argentinos (el único conocido, Juan Gelman), brasileños, o una tal Gudrun Ewert, alemana, que firma 2 veces... ¿Estará pagando su hipoteca aquí?



Parece que la crítica alemana ha sido más que malévola con Las Benévolas, de Jonathan Littell, la controvertida (y excesivamente larga) novela sobre un SS llamado Max, que acaba de aparecer allí dos años después de su edición original en francés. La verdad es que tenía interés en ver cómo acogían el mamotreto de Littell allí. De momento,“Die Zeit” la tilda de “kitsh repugnante” y “Sueddeutsche Zeitung la considera “pornográfica”. Incluso el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”, que lo ha prepublicado, acaba reconociendo que no es una obra maestra a pesar de su “inconcebible precisión”. A ver qué dicen ahora los lectores. En España las ventas se desinflaron antes de lo previsto.



A la usanza cortazariana, la Fundación Caja Navarra ha editado su Bestiario de lecturas Civican. ZOOguía 2008 de especies literarias, y ya se ha colado en mi papelera. Es un folleto de percha austera del que cuelga una selección de 224 libros para todas las edades organizados en categorías que aluden a especies literarias de animales –mamuts, ovejas negras, vampiros, tortolitos– y cuyo objetivo es “contribuir a la promoción de la lectura”. Vila-Matas, por ejemplo, queda registrado como “pulga”; Cormac McCarthy es un ave de paso; Mercedes Abad, un “pez payaso”; Xavier Velasco, una oveja negra; Julian Barnes, un sabueso, y así...



Arde Nueva York, que sigue siendo la reina. Hoy se inaugura la Bienal del Whitney que reúne lo mejor de lo último. Es, desde luego, el gran laboratorio del arte contemporáneo, el mejor termómetro para diseccionar lo que está pasando. Entre los artistas, desde el veterano John Baldessari al joven californiano Roy Rockelen. Alrededor, Matt Mullican, Sherrie Levine o Jason Rhoades. Y en NY me quedo, porque allí, en el puerto, es donde el artista Olafur Eliasson prepara su próximo y ambicioso proyecto. Después de lograr que el sol saliera en la londinense Sala de las Turbinas de la Tate, ahora quiere que cuatro grandes cascadas refresquen las vistas neoyorquinas. Una de ellas estará casi con seguridad bajo el Puente de Brooklyn. El coste total: 15 millones de dólares que pagará la Public Art Fund. Qué poderío.



Tampoco los escritores logran escapar a la maldición del diseño. Rafael Reig comenta en su blog cómo Marta Sanz le contó “que una vez estuvo en un hotel en Barcelona tan diseñado que la llamó por teléfono José ángel Mañas, desde la habitación de al lado. Tenía voz de persona al borde del llanto o a punto de cometer un crimen espantoso. ‘¿Has encontrado el baño en tu habitación, Marta?’ -le preguntó desesperado. ‘Sí, de puta casualidad, apreté sin querer un espejo y se abrió una puerta en otra pared... ¡menudo susto!’ ‘No consigo dar con el baño y... ¡es que me estoy meando encima!’” ¡Y que semejante escena aún no esté en youtube!

Algunas películas “pequeñas” logran conquistar al público, casi sin promoción, y se perpetúan en los cines gracias al boca-oreja. Entre esos éxitos casi ocultos está Once, una comedia romántica que va para su cuarto mes en las salas. O la libanesa Caramel, que ha superado el millón de euros sin grandes estrellas ni otro reclamo que su guión. Otro éxito sorpresa es This is England, vibrante reconstrucción de los primeros tiempos del movimiento skin. Son buenas películas que demuestran que el cine de calidad sigue teniendo quien lo vea.



Se va Juanjo Mena de la Sinfónica de Bilbao, orquesta que ha logrado poner en órbita tras años de estupenda labor. La técnica firme, el gesto musical, los criterios interpretativos del vitoriano, heredados de Celidibache, han tenido efecto. ¡Lástima que Mena no haya contado al final con el apoyo económico que reclamaba para el proyecto! l


Lo que el viento no consiguió llevarse (y mira que lo intentó)

  • 04/03/2008
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Quienes frecuentan mi papelera saben cómo me horrorizan las secuelas y precuelas para lelos y lelas.



Porque, una vez más, el lanzamiento de Rhett Butler, de Donald McCaig (B), me confirma hasta qué punto está en crisis la imaginación.



Lo de menos es que la primera secuela de Lo que el viento se llevó, la terrible Scarlett, de Alexandra Ripley, vendiera en España más de 300.000 ejemplares y 6.000.000 en todo el mundo.



O que los herederos de Margaret Mitchell hayan sucumbido, otra vez, a la avaricia...
O los casi 2 millones de ejemplares vendidos en Estados Unidos, Francia y Alemania (en apenas dos meses) por el libro de McCraig.



Lo peor es que a partir de este miércoles nuestras librerías van a ser invadidas por esta secuela de una secuela, y que eso restará espacio para las editoriales independientes y los nuevos autores, y...



Resulta difícil que un país como el nuestro, a veces tan amargo con quien triunfa, celebre a sus autores, y menos sin subvenciones de por medio, y en plena campaña electoral.



Menos aun cuando el homenajeado, Antonio Gala, resulta un escritor popularísimo, con sensibilidad y sentido del humor, de izquierdas sin pactos, y despreciado a veces por demasiados exquisitos.



Pues bien, hoy mismo, en Córdoba, ha comenzado un congreso de homenaje al dramaturgo, novelista y poeta. Lo ha inaugurado un nombre capaz de callar muchas bocas ociosas: José Manuel Caballero Bonald.



Y yo, qué quieren, me sumo a la fiesta, con Francisco Nieva, Pablo García Baena, Concha Velasco, Elio Berhanyer, Juan Ribó y Clara Montes.



Y lo hago, creo, del mejor modo. Con uno de sus sonetos más queridos.



Soneto de la Zubia



Tú me abandonarás en primavera,

cuando sangre la dicha en los granados

y el secadero, de ojos asombrados,

presienta la cosecha venidera.



Creerá el olivo de la carretera

ya en su rama los frutos verdeados.

Verterá por maizales y sembrados

el milagro su alegre revolera.



Tú me abandonarás. Y tan labriega

clareará la tarde en el ejido,

que pensaré: Es el día lo que llega.



Tú me abandonarás sin hacer ruido,

mientras mi corazón salpica y juega

sin darse cuenta de que ya te has ido.




Y va de bestsellers...



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