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Eric Toledano y Olivier Nachake: "Incrustamos el sufrimiento en la comedia"

Ambos directores presentan en Madrid Intocable, una fábula sobre los suburbios y la inmigración que se ha convertido en película más taquillera en la historia del cine francés



JUAN SARDÁ | 16/02/2012 


EricToledano y Olivier Nachake. Foto: AFP

Hace unos meses, Intocable se estrenaba en Sección Oficial del Festival de San Sebastián. El filme clausuraba el Festival y fue recibido con cálidos aplausos pero nadie podía imaginar que la película estaba llamada a convertirse en la más taquillera de la historia del cine francés. 19 millones de personas han visto en el país vecino esta comedia que narra la relación entre un millonario parapléjico y su enfermero negro. Dos mundos se unen en esta película, el de un rico exquisito y el de un negro de una barriada; el de un señor que ha perdido a su mujer y está completamente inmovilizado y el de un joven que es pura energía. Los buenos sentimientos, el canto a la amistad y a superar las diferencias son la tónica de una película muy apta para todos los públicos en la que brilla especialmente la comicidad de Omar Say, que juega constantemente a hacer chistes políticamente incorrectos con la discapacidad de su cliente (François Cluzet). Los directores, Eric Toledano y Olivier Nachake, conversaron con El Cultural en septiembre, cuando el fenómeno sociológico en que se acabaría convirtiendo su película no se vislumbraba. Hoy han estado en Madrid presentando Intocable y esta noche hay un estreno en la Gran Vía.

Pregunta.-Intocable está basada en una historia real. ¿Cómo la descubrieron?
Olivier - Lo vimos por la tele. Nos sorprendió el contraste entre ambos personajes y creímos que era una manera estupenda de hablar sobre la sociedad francesa porque abarca los dos límites.

Eric- Hay un libro también en el que el protagonista millonario cuenta que ha tomado la opción de estar optimista a pesar de la dureza de su situación. Quisimos hablar con él, ahora vive en Essaouira y al principio no quería vernos y tuvimos que insistir bastante. Le dijamos claro que no queríamos hacer una biografía sino partir de hechos reales, sobre todo de esa relación tan peculiar. El cine magnifica los hechos, no es un documental. Era importante conocer su punto de vista pero aún más ser completamente libres.

P.- Intocable plantea una comedia a partir de una situación trágica. La discapacidad es un tema muy delicado y quizá la corrección política coarta muchas veces la libertad a la hora de abordarla.
Olivier- Antes de hacer la película hicimos un taller de cine con unos chicos discapacitados. Y nos sorprendió ver que había muchas bromas entre ellos sobre su discapacidad, eso nos marcó mucho. La línea entre lo políticamente correcto o no es muy difícil de limitar. Queríamos hablar de este asunto sin cortapisas ni muros.

P.- La diferencia de clases sociales es lo más llamativo en esa amistad.
Eric- Eso fue lo que más nos gustó de la película, dos personas que viven en el mismo país y que estaban predestinadas a no tener ninguna relación porque son de mundos opuestos. Había quien nos decía que era demasiado poco realista, pero cuando mi padre tuvo un ataque al corazón y fui al hospital pude ver que la mayoría de los enfermeros eran negros o inmigrantes. Me sorprendió mucho que coexistan esa especie de xenofobia en Francia con el hecho de en último término son los inmigrantes quienes cuidan de nosotros. Entre otras cosas, porque su cultura es menos individualista que la nuestra y asumen como algo natural ocuparse de los más desfavorecidos. Ese encuentro que implica un descubrimiento creo que es el verdadero tema no solo de esta película sino de nuestro cine. En nuestra película anterior, Aquellos días felices, lo abordábamos a partir de una reunión familiar. Cuando dos piedras rozan, hay fuego.

P.- Se plantea el problema del sufrimiento del protagonista. Intocable es una comedia pero al mismo tiempo no puede ocultar la gravedad de la paraplejia. ¿Cómo llegaron a un equilibrio entre no engañar pero mantener el tono jocoso?
Eric- No podíamos eliminar el sufrimiento porque hubiéramos sido unos mentirosos. Le pedimos a François Cluzet que intentara expresar este sufrimiento en el fondo de sus ojos. El verdadero parapléjico nos contó que nunca se miraba en el espejo porque no le gustaba lo que veía y cuando vio la película nos dijo que hacía tiempo que no veía esa melancolía en una mirada y que se reconocía totalmente. Hay un momento en el que sí mostramos toda la crudeza de ese dolor pero en general preferimos que estuviera integrada pero que no se hablara de ella. Incrustamos el sufrimiento en la comedia. Puede parecer grotesco pero es lo que hacemos.

P.- Vemos los famosos banlieue, esas barriadas de la periferia de París que son noticia constantemente por disturbios. ¿Cómo se han querido acercar a ese mundo?
Eric.- En Francia hay algunos tan peligrosos que la policía no se atreve a entrar. Son uno de los temas cruciales de la Francia de hoy. Veo esos lugares siempre en calma tensa, puede parecer que está tranquilo pero en un momento dado puede estallar y se pierde el control. No es el tema de la película sino el contexto pero es muy importante. Incluso rodar allí era peligroso por si nos robaban las cámaras.

P.- ¿Creen que películas como ésta pueden servir para romper barreras, tanto raciales como respecto a la discapacidad?
Olivier - Hay algo muy emocionante y es que sea una historia real. Esas barreras pueden romperse de verdad, no solo en el cine y se rompen todos los días en muchas partes del mundo.

Eric.- En Francia estigmatizamos a la gente de los banlieue pero en realidad nadie sabe quiénes son, no son personas concretas sino una abstracción. La fuerza del cine es que estamos dando un rostro a esas personas de las que muchos hablan sin tener ni idea de cómo son ni cómo viven. En este sentido, la aportación de Omar es fundamental porque él es un creador de empatía. Es alguien que cae bien y creo que eso puede cambiar algo las cosas. La gente puede asociar esas barriadas a una persona simpática.

P.- De todos modos, también vemos que en un momento dado roba al millonario...
Olivier. - Es muy importante que quede claro que esto no es Walt Disney. Hay una expresión francesa que dice "quien roba un huevo, roba un buey" pero él mismo se da cuenta de que se ha equivocado.

P.- Les daba miedo que la película fuera demasiado sentimental.
Olivier. - No sé si sentimental, pero está claro que es muy sensible. Era importante ser fieles a los códigos del mundo del protagonista millonario, que es un entorno en el que la gente no expresa sus sentimientos. De esta manera la aparición de Omar rompe con esos esquemas de represión y allí entra la emoción. No podíamos ocultarla, ese es el tema de la película. Es una película en la que uno puede tener muchas sensaciones, puedes llorar, puedes reírte... Nos gusta que la gente salga del cine con la sensación de que han vivido una gran experiencia. Actualmente hay mucha televisión muy buena y cuando haces cine, al marcar la diferencia, creo que es importante poder ofrecer al espectador todas esas emociones.



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